Relaciones intergeneracionales en la ruralidad actual
María Elena Acosta M.- 31 julio 2025
Introducción
Este artículo explora cómo personas de distintas generaciones de la ruralidad viven las transformaciones del territorio y de las ontologías relacionales en la vida cotidiana, que se expresan entre los relatos orales territoriales alrededor del fogón (el fuego) y las narrativas en el espacio digital a través de las redes sociales.
Propone enriquecer las miradas sobre cómo se producen, transmiten y transforman las memorias rurales desde la oralidad territorial alrededor del fogón en las comunidades y cómo a partir del espacio digital se conectan con el mundo trasmitiendo los significantes culturales o intereses particulares. En los dos casos, cómo sus sentires, sus modos de vida y sus tradiciones se reflejan en las formas de contar, recordar y resistir a través de relatos intergeneracionales. Reconociendo el valor de la historia, la memoria y los saberes, como diría Sousa Santos, para “no caer en el desperdicio de la experiencia” (2003), ni correr el riesgo de desechar múltiples formas de conocimiento y distintas formas de contar. Reconociendo la existencia de una interculturalidad epistémica, saberes propios de cada cultura y de distintas generaciones.Foto propia 2023
El presente artículo se enfoca en al menos dos generaciones están presentes y cohabitan los territorios rurales, la juventud y quienes están en la adultez mayor, la primera genera relatos de vida a partir del uso de los medios digitales, diversas redes sociales y la segunda lo hace a través de la oralidad territorial, narrativas alrededor del fogón, de los espacios comunes, surgiendo manifestaciones de sincretismo y de hibridación cultural. Asumiendo como sincretismo la existencia de manifestaciones propias que se entrelazan, en este caso de las formas de compartir las tradiciones rurales, de diferentes generaciones entre lo oral territorial comunitario y lo digital redes sociales; y como hibridación, donde coexisten manifestaciones particulares a partir del fogón y lo digital sin relacionarse, muchas entre la tensión o la indiferencia.
Cohabitar el territorio rural desde la oralidad territorial y desde las narrativas digitales, muchas veces pasa por una oscilación identitaria[1] , que, en este caso, a veces llevaría más hacia lo digital y otras a la convivencia alrededor del fogón, identidad oscilante entre la narrativa territorial y la digital. Lo requiere conocer y reconocer las relaciones socioculturales intergeneracionales, que entrecruza la memoria, el territorio y la tecnología en el mundo rural actual.
Se comparte reflexiones a partir de una mirada crítica sobre la transformación digital, sin perder de vista lo simbólico alrededor del fogón como representación del sentido de comunidad. Siendo importante reconocer que habitan voces diferenciadas, pero que requieren espacios de reconocimiento mutuo, donde se observa el dualismo cultural y prácticas distintas. Lo digital y la oralidad territorial, aparentemente opuestos, coexisten y se influyen mutuamente.
El fogón significante en la ruralidad
En el mundo rural, desde diferentes denominaciones, el fogón, la tulpa, el brasero, ha sido una práctica social cargada de simbolismo cultural (HAAL 2023)[2] . Más que un elemento funcional, es un espacio multifacético que une. Se ha constituido en un lenguaje que facilita las relaciones entre seres humanos, la naturaleza y el entorno construido. Conecta la naturaleza y la espiritualidad, contribuyendo a la construcción de su identidad rural.
Por tanto, el fogón es mucho más que un simple lugar para cocinar; representa un centro de la vida familiar y comunitario, un espacio de reunión y transmisión de tradiciones[3] , así como de modos de vida, conocimientos, espiritualidad, pero sobre todo de saberes y visión del mundo, en un entramado del sentido de comunidad de trasmisión intergeneracional, preservando la identidad.Foto propia 2025
Según Gutiérrez (2019), a través de cuentos, mitos, leyendas y canciones transmitidas de boca en boca las sociedades han mantenido viva su historia colectiva y han transmitido sus valores fundamentales a las generaciones futuras. A través de la participación en rituales, ceremonias y conversaciones compartidas los miembros de una comunidad establecen vínculos sociales y desarrollan un sentido de solidaridad y pertenencia. Por ejemplo, en los territorios rurales de la costa se encuentra los amorfinos, en la sierra los Raymi (Inti Raymi, Killa Raymi, Pawkar Raymi), entre otros.
Las narrativas digitales desde la ruralidad
[1]Según Reascos Nelson la oscilación identitaria, característica de los ethos barrocos, en el inconsciente la población mestiza va entre la identidad de los pueblos originarios y lo llamado blanco.
[2]Historia Agraria de América Latina Revista Internacional sobre la historia de las sociedades rurales latinoamericanas 2023.
Si bien se insiste en evidenciar las brechas en el acceso al mundo digital y a la tecnología, según datos, el 81% de los habitantes de zonas urbanas a nivel mundial utilizaban internet, en comparación con sólo el 50% de la población en áreas rurales (UIT 2023)[4]. El uso de redes sociales en los territorios rurales es un hecho. En Ecuador de los 17,5 millones de habitantes, 13 millones utilizan las redes sociales. Hay 15,6 millones de líneas de telefonía móvil en el país y 9,1 millones de personas acceden a las redes sociales desde dispositivos móviles. Facebook fue utilizado por 12 millones de personas en el país en enero de 2020; la siguiente plataforma más popular fue Instagram, con cuatro millones de usuarios (Del Alcázar 2020)[5].Foto propia 2025Repasando varios estudios y reportajes sobre el uso de redes sociales en la ruralidad, se observan dos tendencias, por una parte, su uso para la afirmación identitaria, “el uso de las redes sociales brinda nuevas oportunidades para expresar nuestra identidad al mundo”[6]; “en plataformas como Instagram, Facebook y TikTok las personas jóvenes pueden compartir sus experiencias, tradiciones y cultura, promoviendo el orgullo por sus raíces y generando una visibilidad positiva de la vida rural”[7].
Por otra parte, las redes sociales se usan como el medio para la expresión aspiracional, “reflejan aspiraciones de educación superior y ocupaciones profesionales o técnicas no agrícolas”[8] ; “las redes sociales también facilitan el acceso a recursos educativos, tutoriales y noticias que amplían las oportunidades de aprendizaje de las juventudes. Desde videos sobre técnicas de cultivo hasta tutoriales de marketing digital, estas plataformas ofrecen contenido relevante y accesible que les permiten aprender habilidades necesarias para desarrollarse profesionalmente o emprender sus propios proyectos”[9].
[4]Unión Internacional de Telecomunicaciones.
[5]Citado en DOI 10.17141/mundosplurales.2.2022.5586
[6]Waters, William F., Martin Baca, Shirley Tipanquiza, y Emily McGrath. 2022. «Cambio De Identidad Y Uso De Facebook En Adolescentes Y jóvenes indígenas De La Sierra Central Ecuatoriana».
[8]Waters, William F., Martin Baca, Shirley Tipanquiza, y Emily McGrath. 2022. «Cambio De Identidad Y Uso De Facebook En Adolescentes Y jóvenes indígenas De La Sierra Central Ecuatoriana».
No obstante, el mundo digital conlleva riesgos, la juventud de territorios rurales también están expuestos, la falta la una educación digital adecuada los expone a información falsa, ciberacoso, violación de privacidad, fraude, explotación, dependencia y afectación a la salud mental, así como el impacto en la cultura, corriendo riego de la pérdida de interés en las tradiciones locales y la identidad cultural propia, generando una potencial desconexión con sus raíces.
Sin embargo, es recurrente encontrar expresión de quienes se definen como creadores de contenido, resaltando el valor de su cultura a través de las redes sociales “me veo como representante de mi pueblo kichwa, debemos demostrar la capacidad que tenemos”, “Trasmitir lo que somos un solo corazón, una solo mete, una sola fuerza”[10]. Incluso de quienes trasciende las fronteras, que viven en otros países pero que mantienen nexos con su cultura que expresan “…no hay una manera de ser migrante o una manera de ser indígena o…”[11]. O agrupaciones de jóvenes de arte y cultura, quienes también usan las redes para difundir contenidos sobre tradiciones y arte de sus territorios, así como a través de la autogestión realizar eventos en sus territorios para afirmar su identidad[12].
En síntesis: el fogón y el espacio digital
Es importante anotar que las reflexiones presentadas no son generalizables, ni homogeneizadoras, son algunas pistas que invitan a conocer cómo se imbrica o se separa la trasmisión sociocultural entre las narrativas territoriales y digitales.
En los espacios que se generan alrededor del fogón, se manifiestan prácticas recurrentes, que constituyen ritualidades cuyos contenidos son referentes simbólicos que se trasmiten. La comunidad desde la trasmisión oral territorial y práctica cotidiana recurrentes, son comunidades donde se genera vínculos, a decir de Hun los rituales son praxis simbólicas, en la medida que juntan y que engendran alianzas se tramite comunidad (2024). Sin embargo, el mundo digital ha ido transformando las relaciones, intentando coexistir con la cultura oral en los territorios rurales que permanece y es duradera. Si bien lo digital conecta no genera vínculos. Las comunidades digitales son comunidades de mensajes sin comunidad, generan conexiones, pero no vínculos (Hun 2024).
[12]Como el Colectivo Runa Urbano en Salcedo, el Colectivo Runa Kuna en Cuenca, Colectivo Runa Warmikuna Galápagos en Santa Cruz, entre otros.
Es posible que lo digital esté poniendo en riesgo la transmisión oral simbólica, que se trasmite en comunidad. La potencial desaparición de los símbolos referentes remite a la progresiva atomización de la sociedad. La percepción simbólica desaparece cada vez más a favor de la percepción serial, que no es capaz de experimentar duración (Han 2024). Lo serial es la expectativa permanente de lo nuevo, del consumo, requiere una constante actualización, rechaza lo antiguo, que se tiende a experimentar en el mundo digital. Incentivando una permanente exigencia de autenticidad, innovación y creatividad (Han 2024) en la que cada vez más envuelve la llamada modernidad.
Entonces, por un lado, el compartir alrededor del fogón, genera sentido de comunidad, sentido del nosotros, a partir de las conversaciones, gestos y símbolos, reforzando lo colectivo. Por otro lado, el espacio digital tiende al auto escucha, al sentido del yo, de lo individual, a partir de los “me gusta”, “amigos” y seguidores, reforzando el ego. Sin embargo, es importante señalar, que, si bien pueden verse como mundos paralelos en tensión, hay imbricaciones, ensamblajes y cruces, dándose expresiones de sincretismos, hibridaciones, oscilaciones identitarias entre las narrativas territoriales y las digitales.
Por tanto, es necesario reconocer que, a través de la oralidad territorial y del espacio digital, en las redes sociales se comparten contenidos socioculturales, manifestaciones identitarias que están latentes en los territorios rurales. A través generaciones y los distintos rostros que aparecen en las pantallas, en la actualidad, refleja la multilocalidad, donde las relaciones se mantienen a través de los medios modernos de comunicación (Dittrich‐Wesbuer et al. 2015)[13], generando distintas formas de relaciones familiares y comunitarias, así como sentido de pertenencia, difundiendo, conociendo y apropiándose. Los riesgos son latentes, pero las transformaciones son eminentes.
Se dejan planteadas algunas reflexiones y la invitación a continuar profundizando sobre el espacio digital en los territorios rurales desde el enfoque intercultural, que plantea la interacción equitativa de diversas culturas y la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas a través del diálogo y el respeto mutuo[14], que permita reconocer las distintas relaciones intergeneracionales actuales que van surgiendo entre el fogón, la oralidad territorial y el espacio digital a través de la redes social.
[13]Citado en Multilocalidad en zonas rurales: un fenómeno subestimado.
[14]Fuente: Artículo 4.8 de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales. UNESCO.